Los rodillos son herramientas faciales hechas de varios tipos de piedras, como el jade o el cuarzo rosa, que están diseñadas para pasarse suavemente sobre la piel. En las rutinas de cuidado de la piel, estos rodillos se utilizan para favorecer la circulación sanguínea, reducir la hinchazón y mejorar la absorción de los productos para el cuidado de la piel.